I'm sometimes known as • A veces se me conoce como
Wild grape
Parra cimarrona
Vitis girdiana

Art by Audrey Carver • Arte por Audrey Carver
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Learn more about me and my climate connection
Más información sobre mí y mi relación con el clima
I am a wandering vine with curling tendrils, always reaching for sunlight. You will find me growing near streams, finding my home in coastal sage scrub, desert canyons, and woodland habitats. With support from nearby shrubs and trees, I can climb more than 50 feet long, draping plants around me in layers of green. My dense growth provides important shelter for wildlife. My large, round to heart-shaped leaves are often coated with fine wooly hairs, helping to protect me from heat and drying winds. Sphinx moth adults lay their eggs so hungry caterpillars can feed on my leaves. In late spring, I produce clusters of tiny yellow flowers with a strong, sweet scent. These blooms attract insects like native bees, wasps, and moths to feed on nectar, and in turn attract hungry birds that feed during the day and bats that hunt at night. By late summer, I form clusters of dark purple fruits that are edible and especially loved by birds and small mammals. In the fall, my leaves turn shades of gold and orange before I rest leafless through the winter months. Once established, I am drought tolerant, thanks to my deep root system. My roots also help control erosion, stabilizing soil near streambanks. Naturally adapted to hot, dry climates, I am a resilient provider of food, shade, and habitat in a changing world.
Soy una vid errante con zarcillos rizados, siempre en busca de la luz del sol. Me encontrarás creciendo cerca de arroyos, encontrando mi hogar en matorrales costeros, cañones desérticos y hábitats boscosos. Con el apoyo de arbustos y árboles cercanos, puedo trepar más de 15 metros de largo, envolviendo en verde a las plantas cercanas. Mi denso crecimiento proporciona un refugio importante para la vida silvestre. Mis hojas grandes, redondas o acorazonadas, suelen estar cubiertas de finos pelos lanudos, lo que me ayuda a protegerme del calor y los vientos secos. Los esfíngidos ponen sus huevos para que las orugas hambrientas puedan alimentarse de mis hojas. A finales de la primavera, produzco racimos de diminutas flores amarillas con un aroma intenso y dulce. Estas flores atraen insectos como abejas nativas, avispas y polillas para alimentarse de néctar, y a su vez atraen aves hambrientas que se alimentan durante el día y murciélagos que cazan por la noche. A finales del verano, formo racimos de frutos de color púrpura oscuro que son comestibles y especialmente apreciados por aves y pequeños mamíferos. En otoño, mis hojas se tiñen de tonos dorados y naranjas antes de que yo permanezca sin ellas durante los meses de invierno. Una vez establecida, soy tolerante a la sequía gracias a mi profundo sistema radicular. Mis raíces también ayudan a controlar la erosión, estabilizando el suelo cerca de las riberas. Adaptada naturalmente a climas cálidos y secos, soy una fuente resiliente de alimento, sombra y hábitat en un mundo cambiante.